Vingela ayiú

10-06-2008

¿Qué vas a hacer?
Los platos están sucios.
La casa no tiene orden.
Me siento angustiado.
El trabajo pendiente me oprime.

¿Qué voy a hacer?
Podría empezar por lavar.
Podría seguir por ordenar.
Podría hacer lo que tengo que hacer,
(no es tanto)

Podría tomar un café,
en la cocina limpia.
Podría limpiar mis versos
sacarles las golosinas pegadas
el chocolate de la fiesta.

Sentarme frente a la computadora.
No rogar que alguien venga a
rescatarme de la soledad.
Si alguien aparece, será una bienvenida alegría
sentida de verdad.
No un desesperado cable para subir
agotado de ser tirado para abajo
caminar a estar nada más que estable.

¡Eres fuerte, puedes contigo mismo!
¡Todo yace a tus pies!
¡Todo lo vives bajo tu control!
¡Tu dedo señala el destino, y el más grande - tú destino!

¡Ves en toda debilidad una repugnancia!
¡Ves en todo ceder una clase de cobardía!
¡Te limpias la armadura de esa inmundicia
- no sea que descubras que ponzoña carcome tus entrañas!

Tú, fuerte, alto, seguro, hasta bello.
Tú, distinto, superior.
Tú, hombre lleno de miedo
lleno de miedo hasta desbordar.
Más grande que yo.
Más lleno que yo.
Más bello que yo.
Más bueno
no sólo que yo.
Sino que todos.

Tú, perfecto, tú, ideal
tú, que a ella ya has conquistado.
Tú, que con tu espada atraviesas a tus enemigos vencidos.
Tú, que no tienes oídos para mis
desgarrados gritos.

Tú, que nada temes.
A quién nunca llegaré a tocar.
Mármol que nunca llegaré a escupir.
Dios que nunca llegaré a destronar.
Tú puro.
Tú limpio.
Sí a tí.

Eres la más cruel de las criaturas.
Eres aún más descartable que los gusanos.
La envidia que por tí me ha hecho pesado.
El dolor por el que hacia ti he caminado.
Las rodillas agotadas de rendirte homenaje.
Todos rezuman mi odio.
Todos dan brillo a mi venganza.
Todos enervan mi sangre
la tintan de amanecer.

Siento tu espíritu en mi corazón,
haciéndome latir más allá de mi
humana tolerancia.
Tú me conduces a la muerte
despiadada, incontrolable.
¡Vacía, vacía!

¿Dónde amas?
¿No es el amor una debilidad?
¿Esa debilidad - no es suprema?

No hay arriba ni abajo.
No hay mejor ni peor.
No hay bien ni mal.
Eres una estatua,
un salvaje engalonado con hojas
Adán muerto antes de nacer,
abortado, desencajado,
empalado en un pedestal.

Y que tu constipación sublime,
tu ausencia de bambolear,
tu falta de cadencia,
tu incapacidad para el baile;
que ellas te vuelvan a la muerte
ni siquiera maldecirlo necesito.

Allí estás, embalsamado.
Tu puño no pudo
detener estas palabras.

No quiero despertar

25-10-2007

Ven, odiada Luz
inundame y oblígame a abrir los ojos
disperse de una vez
el sueño de pureza y paz.

Ven y espanta mis fantasías
ven y espanta mi placer
ven y espanta mi descanso
de noches bellas y estrelladas.

Luz maldita, luz odiada,
luz, luz, luz, ¡Ay!

¡Oh dulzura que te evaporas!
¡Quédate otra hora junto a mí!
Prométeme, por Dios, júralo
que no te vas para siempre
que me escuchas, que me amas.

Ámalo y júralo, bésale
los pies y las manos donde están las llagas
donde brota aún la sangre de la cruz.

No lo dejes morir encandilado
no lo dejes en el pozo del sacrificio
ante el impasible Sol.

Luna de inmersiones,
cómodo y dulce barro, malestar
desagrado tenue, tibieza,
vago frío
imaginación
dolor,
bendita libertad.

Romanza

23-07-2007

Ves la luz del atardecer,
un incendio purísimo.
Tu corazón
es lágrimas suaves y cálidas.
Caen acompasadas y saladas
como las olas estallando
en el acantilado
bajo tus pies.

Mirás hacia abajo
el abismo más puro;
el mar eterno.
El fondo azul
las algas bajo el cristal
el verde incendiado de las olas
y el manto de espuma.

Todo evoca
el calor de un hogar lejano
todo aleja la tormenta que estalla
y que destruye en tu interior.
Las rocas lustrosas en medio
de las espuma estallante
las querrías rojas de tu sangre
con tal de librarte…

¡Oh, que horroroso pecado!
Destruir tu vida
acabar los atardeceres
hacer que el mundo se disuelva.

El viento trae un abrazo de madre,
y un susurro de consuelo;
pero es un puñal el saber
que es nada más que una evocación
que ella ya no está
que no hay hogar
que no hay reposo
que es mentira el brillo
del más puro atardecer.

La tormenta que sentís adentro
se alza también velando la luna
ocultando las últimas estrellas de tu vida,
privando a tus ojos del último
sueño de luz en el azul.

Ahora el viento es frío, y aúlla.
Promete destrucción.
Vuelan en sus alas los cuervos más negros
las gaviotas se refugian en recónditos nidos
nada amable se alza a tu alrededor.

El bosque se tiñe de crueldad
las nubes se arremolinan.
Del mar salen los tentáculos
del monstruo de los abismos, que te esperaba.

Sentís paz, ya no hay culpas.
Has vuelto al mundo como tu tormenta.
Toda belleza ha desaparecido.
Toda esperanza era vana.
Hay una sola luz en el final.
Está allí debajo
de las olas.

Cuando me golpee el pesar vacío
cuando no tenga esperanza de mañana
cuando sólo quiera desesperar
me abarquen las alas de un sueño
que veo deshecho en mis brazos.

¡No quiero consuelo!
¡Oíganlo, vientos eternos!
¡Oíganlo, portadores del destino!
¡Oíganlo mortales!
¡¡No deseo consuelo!!

Quiero llorar a mares, quiero sepultar
vuestras ciudades con aludes salados
¡de mis ojos!

Y si quiero llorar, será para destruir
será para amar con más pasión
fuego de corrupción no evapora
lo que inspira en la noche el glaciar.

¡Oh, déjame ir!
Bien lejos, si así lo quieres
si no me quieres
lloraré solo…

Sin una voz aún hay cantares
con afán de belleza pues no hay necesidad
los versos de hoy llegan con piedad
sin dolor
con paz

Veo el Universo que pasa
puedo ver el que pasó el que pasará
deseo el cambio para saber
que yo permanezco
porque lo conozco
y lo amo.

Hoy no puedo
confesar lo que no entendéis
con palabras que digan
para los que no tienen oídos.
Lamento que tal vez
no cante en la lengua
para la cual hay oídos

Por eso canto para mi…

Salir, dar una vuelta
guerrear, seducir, amar
conquistar tierras distantes
y princesas exóticas
sentir la gloria en la espada
sufrir el frío en las noches del desierto
escalar con manos heridas
soñar en negro

y luego volver más fuerte
un poco más de musculatura
algo más de alma
de mente
y algo más cerca de la muerte
al mismo sitio
a un hogar
el calor de la chimenea en el salón de mis antepasados
un salón inglés, un castillo
y ella de pie, vestida como siempre
como siempre rubia
y dulce…

Y es igual que ayer, otra vez echarme a sus brazos
llegar hoy más lejos que ayer
y decirle que la amo
y que hago todo por ella
por ella he recorrido
los cientos de kilómetros que nos separan de China
por ella he conquistado
todas las tierras de la lejana Arcadia
Por ella he torturado a los hebreos
he satirizado a los egipcios
pero no me ama dice, o me ama y no me entiende
otra vez sale corriendo
y yo con media sonrisa
pienso “pero esta vez estuve más cerca”.

Estoy igual, pero más fuerte
el palacio es un poco más bello
y yo más viejo
y ella más arrugada, más cansada
y me ama más.

No me ha dicho aún que sí
deberé volver a partir
otra vez
y otra vez
y otra vez
y otra vez
No me importa cuantas veces
sé que la victoria está al final,
eso es todo lo que importa.

Aquí estoy de nuevo amada
aquí estoy otra vez
por tí.

¡Oh sí! Lo siento brotar y no me faltan las metáforas
cualquiera sirve, el torrente en el manantial
la lluvia desbordando las nubes
el glaciar en trozos y el estampido
arrancando aguas que se congelan en el aire
para ser más hielo
deseando licuificarse
buscando el mar

¿Qué manantial no llora de perder
cientos y cientos de lágrimas por día
para verter miles más?
¿Quién quiere detener su curso
no ser una hoja más en el árbol
no llegar más lejos, más allá?
“Por favor, otra ráfaga de viento”
“Más, más, más poderosa”
“¡Que me arrastre, que me arrastre!”
“¡¡Un temporal!! ¡¡Mándame un huracán!!”

Y el alma desesperada de pasión se torna trizas pequeñas, finas
delicadas y atemporales
canta
canta
su voz canta en el viento.
No la sabéis oir, lo sé.

Matame y dejáme llorar
No veo que vayas a venir
me mentiste una vez más
y yo te lo voy a seguir perdonando

No puedo vivir en tu ausencia
no es una frase de dicha
no es una frase romántica
es una maldita traición

Carece de sentido seguir el viaje
cuando el único destino que deseo
tiene sus puertas firmemente cerradas
y golpeo una y otra vez
¿Me traiciona la falta de esperanza
en que la puerta se abra?

Ciudad prohibida, tierra del Lama
yurtas salvajes que rechazás
donde camino yo, sucio y maloliente
desdichado envuelto en viento
que barre otra nada.

Sé que en la cima de la montaña sagrada
se oye un canto de una voz conocida
se oyen lamentos bellísimos
y suben a oirlos las almas más dulces
a disfrutar la pasión de los caídos
la belleza de la tristeza
y de mis versos…

Sabéis que abiertas las puertas
el manantial se multiplicará
y aún así temiendo que se seque
exprimís sus últimas gotas.
Otras fuentes mantienen el estanque
otros ríos alimentan mi caudal
y te seguiré esperando
ciudad bella
ciudad de sabios
de alegría
de compañía.

Únete una vez a mí
sufre el destierro, yo te acogeré
te enseñaré las dulzuras del desierto
y serás mi amada en noches de hielo
mi calor te librará del cristal fatal.

(susurro)
Otra vez susurro
otra vez lo insinúo
otra vez oirás como si no oyeras
sabes de donde proviene mi voz
te complacerás en oirla
cayendo en cascada sobre tu colina
para que las muchachas lloren su tristeza…

Te amo Esperanza
tras las puertas cerradas…

Poesía XLI

29-03-2007

Ahora puedo fingir que hablo
un poco más
que amo
un poco más
de lo que realmente amo
es una poesía y eso confunde las cosas