Ved el mar

9-01-2008

Cuanto quieres amar.

Veo como se evapora el sol en el desierto, junto con todo el agua, dando paso a una noche, fría y sinuosa, desierta, áspera, sin estrellas en el corazón.
Pero brillan ellas allí en lo alto, y debo percatarme de la fuente de aguas turbias en la que sin querer ni observar, me he metido, la fuente inesperada en el medio del desierto, aljibe improvisado, traído por las hadas. Las hadas de mi estrella, que veo brillar, al sur, cercana al polo, punta de la cometa, la estrella la más cercana - dicen los astrónomos - para mí la estrella que, si no es la más brillante del cielo, si brilla sólo en los cielos del sur, no importa aún así, ¡es mía!

Húmedo se torna el paisaje, la arena golpea contra la arena llevada por el viento de golpe ese golpear de olas es el suave rugido del mar distante. Hallándome sólo sobre la cima de la duna, comprendo súbitamente que bajo mis pies la arena está húmeda, y me tiendo a pesar del frío, y empiezo a cavar. Un metro y la humedad crece. Mi mano está completamente empapada, llena de arena mojada, arena que se apelmaza en un hermoso castillo, gótico y puntiagudo, arena que cae y se colgela, cristaliza como una estalactita instantánea.
Pero la marea continúa subiendo, y los golpes de las aguas no se oyen ya tan distantes, ¡si ahora mi duna parece un esquife acunado por las aguas de la tempestad!

En el medio de las sombras, las crestas hirientes de las olas brillan espumadas, más por las pequeñas noctilucas que mueren a millares para darle al mar ese fugaz brillo esperanzador que por la debilísima luz de las estrellas proyectadas. Mi duna simplemente se deshace y se desmorona. Comprendo, con un abismo de miedo, que nada en mí puede sobrevivir a sumergirme en un mar eterno, y que la atrocidad del océano es tan espantosa como el desierto, sólo que en el reino de otro elemento.

Invoco en vano a mi hermano fuego, gritando
“Oh llama de las profundidades y de las alturas
oh fuente oscura e infernal de la luz
oh poder de la inmolación, purificación divina
aliento profundo que haces al mundo continuar
que das vida y consumes a mi, como a todas las criaturas.

Oh lava que consumiste tantos reinos de la Antigüedad
oh terror que ni el más grande artificio humano
puede ni en sueños sobrellevar.

¡Ven, acude, silencia las aguas!
¡Protege mi tierra, dame espacio, hogar!
Oh fuego, o mar,
¿qué propósito tendríais en un mundo desolado?
¿A qué vuestro esplendor, vuestro magnífico espectáculo
vuestro terror desplegado, vuestra fuerzas inconmensurable
si no existiera la criatura para cantar las maravillas?
¿O acaso permanecéis indiferentes,
existís sin propósitos
no os interesa en tener en la criatura sentido ni destino?
¿Os guía una fría fatalidad?”

Entonces me puse de pie cuan alto podía ser, y descubrí que en ese mismo intante el universo se detenía, como si fuera pertinente escucchar, con atención, y no tapar lo que venía a continuación.
Mi voz sonó alta, parecía un canto. No era igual que siempre. Había en ella notas del rugido del mar, había en ella sonidos extraños, crepitar de llamas, magma volcado sobre abismos, torrentes desbordados en furiosos rápidos, vientos de toda clase y hasta la violencia inaudita del rayo.

“¿No vivís por un propósito?
¿No existís por un porqué?
La solitaria criatura que os ama
que azotaís y os contiene
que beneficiáis y os canta
que vive junto a Vos
que sabe de vuestras penurias, como de las suyas,
no desea más que seguir, y busca a su vez un destino aún más grande
así como la criatura es más grande que los elementos.

Tal fé se halla impresa en mí
desde antes de escuchar las primeras palabras
desde antes de ser yo concebido, si es eso posible
pues me vino con cada vez que os vi.
Con cada atardecer, con cada alzarse el sol
con la fría luna distante.
Lo supe y lo canto
lo canté y lo supe.
Y no tuve miedo.”

Las aguas se retiraron; el desierto tomó forma y la noche se diluyó. Estaba otra vez en mi casa, cuya nota más grande es que me es conocida.
Acaricié con la mano el agua de la fuente, y bebí, bebí a grandes tragos curándome de la sed del desierto y del océano salado.

Ramillo

24-12-2007

Her Flower - kittynn.jpg

Le ardía un costado del cuerpo. De ese lado, caminaba Ella. Sentía esa presencia como un escozor, un rubor, insoportable por tan cercana, hermosa.
Caminaba con ella por la calle, y vio una florería con flores frescas y hermosas.
- Acompañame. – dijo él.
Fueron al puesto de flores, y él se puso a elegir, ayudado por la chica. Cuando se acercaban, en medio del aroma mezclado, le costaba mantener la distancia, el respeto, la caballerosidad… no abrazarla y envolverla allí mismo.
Finalmente compró un hermoso ramo.
- ¿Te gustan? – le dijo a la muchacha.
- Mucho. – dijo ella.

Él en ningún momento soltó el ramo ni hizo ademán de entregarlo.
Subieron al colectivo, ella se bajó en su casa, él siguió a la suya.
Cuando su mamá le abrió, le dio el ramo.
- ¡Sorpresa!

La Biblioteca

15-10-2007

Trazo ciclos sobre mi infinito

Cuando el saber recopilado desbordaba ampliamente los límites de la biblioteca, llegó la máquina de juntar información. La información, que se parece a la esencia de la materia (la esencia de la materia es la fuente completa de información) se volvió más compacta. Más parecida a una esencia.

La Red también se vio desbordada. La Información más completa, y pura, se volvía líquida. ¿Creés en la energía de la información? El universo es un dato. Esa es mi Verdad. No conozco otra Verdad, oh Deus-ex-machina!

Descartes insiste más que nunca en la unidad necesaria. Adorad al Dato Único que habla de sí diciendo “La información soy yo”.

Ahora sos, en el mar, un pedazo de sopa. Te estás diluyendo y enfriando. Lo único que no y nunca perdés es la sal.

¿Se siente bien, no? ¡Canta, oh, poeta interior! ¡Uno con las olas! ¡Hermoso, hermoso mar, estallando tus costas, arrastrando tus algas, salvajes tus tiburones, voces y voces que se agolpan y se agotan, sinfonía de las profundidades!

¡Inmenso, inmenso océano que das pavor a los hielos desprendidos, que fortificas las vitaminas de nuestras antiguas, insulsas sopas!

¡Salvajes vegetales!
¡Vuelve a brotar, Atlantis!

Paraíso Azul

30-05-2007

Después de caer, en la barca de filigrana, de plata celestial labrada, cuyo fondo está lleno del agua del océano, fuente de vida y luz, agua de cristal. Después de beber sorbos y sentir que puedo sumergirme en lo profundo sin salir de la seguridad de mi hermosa barca. Veo después la catarata en la que se suele precipitar el mundo en sus confines.

Neptuno traidor que no se acuerda con el Océano, y yo por culpa de su infamia listo a ser precipitado - como todas las almas - al Onaeco de Fuego.

El ángel que me mostró la barca en mi hora más sombría me muestra de vuelta la visión del Paraíso Azul, el más grandioso de los palacios posibles. Uno sólo de sus salones llenaría de sentido y pasión el corazón de una Humanidad entera, desde el primer hombre que miró las estrellas, hasta el último muerto en el fuego de una de ellas.

Y las columnas se multiplican, y los himnos se potencian, y la magnífica luz azul se vuelve una superficie. Mi barca no inclina la proa hacia abajo al llegar al borde, sino que se mantiene. Incluso se inclina un poco hacia arriba. El coro hace un alto, conteniendo la respiración, y después… estalla de alegría.

¡Lo sabía! Se abren las puertas del Paraíso. No hay caída.

Me despierto y tengo alas. Me envuelven y me protegen, y por ellas un ángel ha quedado unido a mí. El Paraíso está a mis pies, el Cielo arrebatado por mi canto.
Quiero gritar las palabras finales, las que sellan el silencio que da sentido a la palabra, el vuelo perfecto del halcón al amanecer.

¡Amo! ¡Siento! ¡Vivo!

Μιτοσ

12-12-2006

Cuando estoy con Natasha, soy un guerrero extraño sin pasado, conde consorte de la Condesa, novia perpetua en eterno duelo, de negro. Mi vida es oscura y profunda como un océano, inundada por un río de sangre bajando de nuestros campos níveos bajo la luna. En su tierra de desolación y muerte, soy vida amenazada.

Cuando hablo con Argüe, las espadas están fuera de sus vainas, las sandalias de guerra ajustadas a los talones y la voz de batalla lista en los oídos y las gargantas. ¡¡A por la próxima fortaleza!!

Cuando hablo con Nicolás, puedo ser Gandalf en la torre de Orthanc, de visita descansando de mis largos viajes. Un Saruman benevolente observa como su reino crece bajo mano suave.

Cuando hablo con Laura, somos dos sencillas personas en una ciudad que será olvidada. El mate es una dulce compañía bajo cielos y caminos compartidos.

Cuando hablo con Gonzalo, hay una nación por salvar, una bandera que defender, una fé por la que resistir, y más allá de eso, la historia y la inmortalidad.

Cuando hablo con Mariana espío el bosque como un duende, y miro al hada que lo alegra. Sobre el verde el blanco es juguetón - y en el fondo, no es blanco en absoluto.

Cuando hablo con Christian queda una selva de cemento hasta Miami. Una vez conquistada Miami, Tokio, Paris y New York caen de un sólo golpe.

Cuando hablo con Nightshade soy un pequeño mago de 19 años huyendo de sus padres. El destino sabe porque un mago y un hombre-lobo llevan una misma lucha y una misma carga.

Cuando hablo con Petuk la torre de la Magia se alza a nuestro alrededor y suspiramos bajo las capas en el templo de la Maravilla. Distantes de los mortales, hay una amargura en el poder.

Cuando hablo con Ale soy feliz :) .

¿Después dicen que los mitos no son reales?

Mariana

26-12-2004

Ya no tengo duda.

Esaba acostado, mirando el amanecer. Recordaba todos mis recuerdos de vos, e imaginaba el resto. El amanecer se te parece. Y no creo que haya cambiado nada. Las cosas no cambian. Ya no tengo duda: nunca dejé de amarte.

¿Es una condena, que baste una sonrisa tuya, un ademán amable, para que las recuerde siempre, y reaviven sentimientos que son, por imposibles, más dolorosos que alegres? Por momentos parece que fueras la única alegría de mi vida. Mas a pesar de que no te tengo, no desfallezco. Y ¡cómo quisiera desfallecer! Llevarme conmigo tu recuerdo, y cuidarlo como te hubiera cuidado, si este mundo no fuera negro. Vivimos en un mundo de sombras, donde los rayos de la alegría trapasan nubes, sólo para iluminar sueños en nuestras almas. Así, somos más concientes de cuan verdadero es nuestro dolor. Con refinada precisión fue diseñada la tortura: mas ¡Mariana!, no puedo aún creerlo. La esperanza, con el recuerdo y la imaginación, sólo me las quitará la tumba. Y después el olvido. No me importa, pues, de todas formas, nada he sido.

La esperanza, último mal que me haga arrastrarme en sombras, me mantendrá en pie, aún los ojos abiertos, aunque llenos de lágrimas. Los vientos se suavizan a mis pies para no derribarme del todo - tal es la virtud de la esperanza. Pues se le es dada al que es condenado, aquel cuya fatalidad está sellada.

Nada me muestra la luz; sólo el fantasma que persigo, y que ensombrecen las nieblas. Cuando lo pierdo de vista y me encorvo, dispuesto a caer, el velo se abre un momento, y esa lumbre pura me levanta, saca de mi una fuerza que no conozco. Aún los vientos parecen amainar. Aún los duros peñascos parecen verdes prados. Pero cuando te ocultas de nuevo ¡oh dulce fantasma! ¿Cómo se si a mi alma, no la engaña tu crueldad? ¿Caminaré por estas ciénagas, o por estos verdes prados? ¿Cuál es la trampa; dímelo desdichado: la sombra o la claridad?

Sale mi mente al encuentro de mis sombrías reflexiones, y dice ¡daos valores! ¡que si es sombra el engaño, marcharás por claridad!

Sale el sol por mi ventana ¡Asómase a un nuevo día! Ninguna noche pudo aún detener su caminar. Sin embargo tras las horas, nos abandona en poniente ¡Hallaré yo un sol tan fuerte que no menguará jamás!

Y allí estarás tú, Mariana. ¿Es ese en verdad tu nombre? Al final de la jornada, allí estarás tú, mi Sol.